No son campañas virales en los blogs, ni con perfiles en Facebook y tampoco hay debates retransmitidos por YouTube. La propaganda política en Cuba es clásica y con dos objetivos: ensalzar los méritos de Fidel y El Che y cargar contra la política internacional de Estados Unidos.
Y bajo esta situación, cualquier soporte es bueno: la salida del museo de la Revolución, un cartel o las paredes de una escuela:










