Cerveza de Austria en La Habana

La cerveza de Austria se ha hecho un hueco en el mercado de bebidas propiamente cubanas monopolizado por el ron y las cervezas que tienen su origen en la isla, como son la marca Cristal o la de Bucanero..

La tradicional rubia del país germánico ha irrumpido con fuerza en La Habana, concretamente en La Casa de la Cerveza de la Plaza Vieja. Aquí tanto el visitante como el habanero pueden consumir metros de cerveza artesanal en cañeros desde los que los clientes se sirven, por sí mismos, la bebida en las jarras de cristal. Es uno de los pocos locales donde, a pesar de tenerse que pagar las consumiciones en pesos convertibles, los precios “son asequibles para los cubanos”, como explica el camarero Emilio. El metro asciende a seis pesos convertibles.

El líquido a base de levadura y lúpulo procedente de Austria irrumpió en La Habana hace tres años erigiéndose como la única cervecería con producto artesanal de la zona. Lo hizo de la mano de un turista y empresario austriaco que, de visita por el país caribeño, convino con Eusebio Leal, el responsable de la Oficina del Historiador de la Ciudad, montar una cervecería en una de las esquinas de la mítica plaza habanera. Acordaron que la maquinaria y la materia prima procedería de Austria, mientras que la elaboración, trabajadores y local corresponderían a Cuba.

Respecto a la financiación y beneficios, el particular y el gobierno castrista serían los encargados de repartirse lo económico según los acuerdos alcanzados.

Bajo estas características han realizado una intensa actividad durante tres años. En este negocio se oferta cerveza clara, oscura y negra, entre otros productos, como comida para picar y refrescos. Cuarenta cubanos trabajan en este amplio local, que está decorado con las propias máquinas con las que se produce la bebida.

Tras la barra de madera, el cliente encuentra los tanques cobrizos donde se hierve el agua, la cebada y el lúpulo a 100 grados para obtener el mosto. Los tanques de fermentación, donde se añade la levadura y reposa durante seis días el líquido antes de su consumición, permanecen en la parte trasera junto al patio que amenizan las bandas de música locales y el sonido del agua de las típicas fuentes cubanas que decoran casi todos los patios del territorio.

Así, este local logra transportar al visitante al ambiente más cervecero.

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